Un justo es posesión valiosa para el reino de Dios. Las palabras que salen de sus labios trae sabiduría a algunos, conocimiento a muchos y a sanación a otros. Él usa su boca para dar vida a otras personas y a todo el que escucha Sus beneficios. Un insensato, en cambio, carece de entendimiento. Sus trabajos no edifican a nadie; de hecho, a menudo derrumban a otros. En lugar de ser beneficio para el Reino, un insensato es elemento de destrucción. Habla sin pensar y argumenta sin sabiduría. Como resultado, el insensato trae su propia ruina.
ORACIÓN
Padre, busco ser una persona justa. Ayúdame a buscar palabras de verdad, sabiduría, vida y sanación para otros. Deja que cada palabra que hablo sea usada para la construcción de Tu reino y nunca para derrumbarlo. Ayúdame a evitar hablar o actuar como el insensato que trae su propia ruina. Amén.


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